Dormir bien después de los 40 parece más difícil que antes: más tensiones, más pantallas, más pensamientos a la noche. Pero la realidad es que la mayoría de los problemas de sueño tienen solución con hábitos simples y consistentes. En esta guía práctica vas a encontrar pasos concretos que podés empezar hoy mismo para volver a dormir profundo, sin depender de medicación.
H2: ¿Por qué cuesta más dormir después de los 40?
A medida que pasan los años, el cuerpo cambia y nuestro descanso también:
- baja la producción de melatonina
- se interrumpe más fácil la fase profunda
- aumenta la tensión muscular acumulada
- estamos más expuestos a pantallas y estrés
La buena noticia es que estos factores son reversibles con un enfoque consciente.
1. Creá una rutina nocturna sencilla
El cuerpo necesita señales claras para entender que es hora de descansar. No hace falta complicarse: una rutina de 10 o 15 minutos puede hacer toda la diferencia.
Soltá hombros, cuello y mandíbula
Muchos adultos —sobre todo con bruxismo o estrés— acumulan tensión en la parte alta del cuerpo.
Probá esto antes de acostarte:
- inhalá por la nariz y levantá los hombros
- exhalá y dejalos caer
- apoyá la punta de la lengua en el paladar
- dejá un pequeño espacio entre los dientes
- exhalá por la nariz lentamente
Este simple gesto ayuda a relajar mandíbula, cara y sistema nervioso.

2. La respiración nasal profunda cambia todo
Respirar exclusivamente por la nariz antes de dormir:
- baja el ritmo cardíaco
- activa el sistema parasimpático (modo descanso)
- reduce la tensión
- ayuda a conciliar el sueño más rápido
Probá la respiración 4–6–7 nasal:
- inhalá por nariz 4 segundos
- retené 6
- exhalá por nariz 7
Hacelo 4 veces.
3. Apagá pantallas a tiempo
La luz azul del celular o la TV inhibe la melatonina, la hormona del sueño.
Regla simple:
Apagá pantallas entre 45 y 60 minutos antes de dormir.
Durante ese tiempo podés:
- leer
- estirar suavemente
- preparar la habitación
- practicar respiración
4. Prepará el ambiente ideal
Tu dormitorio tiene que ser el “templo del descanso”.
- oscuridad total o antifaz
- 18 a 20 °C
- silencio o ruido blanco
- sábanas limpias
- teléfono lejos de la cama
Un ambiente ordenado transmite calma al cuerpo.
5. Entendé tus pensamientos nocturnos
Muchas veces el problema no es físico, sino mental.
Cuando la mente está acelerada, dormir se vuelve difícil.
Probá este ejercicio:
- sentate 3 minutos
- respiración nasal suave
- repetí mentalmente: “suave al inhalar, suave al exhalar”
- no fuerces nada
Ese pequeño momento calma la actividad mental y prepara al cuerpo para descansar.
6. Movete durante el día
No hace falta matarse en el gimnasio.
Pero sí hace falta moverse.
El movimiento durante el día:
- regula el metabolismo
- mejora la calidad del sueño
- reduce cortisol (estrés)
- relaja el cuerpo–mente
Puede ser caminar, bicicleta, ejercicios con peso corporal o movilidad suave.
Conclusión
Dormir profundo después de los 40 es totalmente posible si le das a tu cuerpo las señales correctas. Con pequeños cambios —respiración nasal, relajación, movimiento y desconexión digital— tu descanso puede mejorar en cuestión de días.
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