10 técnicas de relajación para bajar el estrés después de los 40 (en 5 minutos)
Después de los 40 la mayoría vivimos con la agenda llena: trabajo, hijos, familia, trámites, preocupaciones económicas, temas de salud. El cuerpo empieza a pasar factura: tensión en el cuello, contracturas, dolores de cabeza, digestiones pesadas, dificultades para dormir.
Muchas personas piensan que para relajarse necesitan una clase completa de yoga, ir a un spa o tener una tarde libre. Eso ayuda, pero no es la única forma. También podés “dosificar” la relajación en pequeñas pausas de 3 a 5 minutos durante el día. Esos mini descansos ayudan a bajar el nivel de estrés, oxigenar mejor el cuerpo y calmar la mente.
En este artículo vas a encontrar 10 técnicas de relajación simples, ideales para personas de más de 40 años, que podés hacer en casa, en la oficina o incluso en el auto cuando estás estacionado.
La idea no es hacerlas todas juntas, sino elegir las que más se adapten a vos e incorporarlas como pequeños hábitos diarios.
1. Respiración profunda 4-4-6
La respiración es una de las formas más rápidas de “avisarle” al cuerpo que es momento de calmarse. Cuando estamos estresados respiramos corto y rápido, casi sin darnos cuenta.
Cómo hacerlo:
- Sentate cómodo, con la espalda apoyada.
- Inhalá por la nariz mientras contás mentalmente 4 segundos.
- Sostené el aire 4 segundos.
- Exhalá suavemente por la boca durante 6 segundos, como si soplaras una vela sin apagarla del todo.
- Repetí de 8 a 10 veces.
Podés usar esta técnica antes de una reunión importante, cuando te sentís desbordado o a la noche, antes de acostarte.
2. Escaneo corporal de 3 minutos
El escaneo corporal sirve para detectar y soltar tensiones que a veces ni notamos. Es una mini meditación muy simple, ideal si no te llevás bien con las meditaciones clásicas.
Paso a paso:
- Cerrá los ojos y poné los pies bien apoyados en el piso.
- Llevá la atención a la parte alta de la cabeza.
- Bajá lentamente: frente, cejas, ojos, mandíbula, cuello, hombros, espalda, pecho, abdomen, caderas, piernas y pies.
- En cada zona preguntate: “¿Siento tensión?”. Si la respuesta es sí, imaginá que al exhalar el aire, también soltás esa tensión.
No hay forma “correcta” de hacerlo. Lo importante es que durante esos minutos tu mente esté enfocada en el cuerpo y no en las preocupaciones.
3. Estiramientos de cuello y hombros en el escritorio

Pasar muchas horas frente a la computadora tensa cuello y hombros, y eso alimenta el estrés.
Ejemplos de estiramientos simples:
- Sentado, llevá la oreja derecha hacia el hombro derecho sin levantar el hombro. Mantené 20 segundos y cambiá de lado.
- Rodá los hombros hacia atrás en círculos amplios, 10 veces. Después, 10 hacia adelante.
- Entrelazá las manos al frente, estirá los brazos y empujá como si quisieras alejar algo, sintiendo el estiramiento en la parte alta de la espalda.
Hacer estos movimientos 2 o 3 veces al día puede marcar una gran diferencia en cómo se siente tu cuerpo al final de la jornada.
4. Respiración con manos sobre el abdomen
Este tipo de respiración ayuda a activar la parte del sistema nervioso encargada de la calma y la recuperación.
Cómo practicarla:
- Acostado o sentado, apoyá una mano en el pecho y otra en el abdomen.
- Inhalá por la nariz intentando que se mueva más la mano del abdomen que la del pecho.
- Exhalá por la boca suavemente.
- Repetí durante 3 a 5 minutos.
Es ideal para la noche, antes de dormir, o para esos momentos en que la ansiedad se refleja como presión en el pecho.
5. Mini caminata consciente de 5 minutos
Caminar es un gran antiestrés, y si le sumamos atención plena, mejor.
Propuesta simple:
- Salí a caminar 5 minutos (puede ser dentro de tu casa, en el pasillo o en la vereda).
- Dejá el celular en modo avión o en casa.
- Prestá atención a tres cosas: la respiración, el contacto de los pies con el piso y el movimiento de los brazos.
Cuando se te vaya la mente a problemas o pendientes, simplemente volvé a la sensación de caminar.
6. Relajación muscular progresiva
Consiste en tensar y luego relajar grupos musculares para “enseñarle” al cuerpo la diferencia entre tensión y relajación.
Ejemplo:
- Empezá por los pies. Tensionalos (como si quisieras agarrar algo con los dedos) durante 5 segundos y luego soltá.
- Seguí con pantorrillas, muslos, glúteos, abdomen, manos, brazos y cara.
- En cada zona: inhalás mientras apretás, exhalás mientras soltás.
No hace falta que lo hagas con todo el cuerpo si no tenés tiempo. Podés enfocarte solo en hombros, cara y manos, que suelen acumular mucha tensión.
7. Música relajante o sonidos de naturaleza
La música adecuada puede bajar el nivel de estrés en pocos minutos.
Cómo usarla a tu favor:
- Elegí 1 o 2 pistas suavemente instrumentales o sonidos de naturaleza (lluvia, mar, bosque).
- Sentate cómodo, cerrá los ojos y escuchá con atención.
- Notá los diferentes sonidos, instrumentos y cambios de ritmo.
No se trata de “desconectar” totalmente, sino de darle un descanso a tu mente del ruido mental del día.
8. Visualización de un lugar tranquilo
La mente no distingue tanto entre lo que imagina y lo que vive. Por eso, imaginar un lugar agradable puede generar una sensación real de calma.
Sugerencia:
- Cerrá los ojos e imaginá un lugar en el que te sientas bien: una playa, una montaña, un bosque, una casa de vacaciones.
- Preguntate: ¿qué temperatura hace?, ¿qué colores veo?, ¿qué sonidos escucho?, ¿qué olores hay?
- Quedate ahí 2 o 3 minutos, respirando profundo.
Podés usar siempre el mismo lugar o ir cambiando según el día.
9. Pequeño ritual de té o infusión
Convertir algo cotidiano en un mini ritual también relaja.
Propuesta:
- Elegí una infusión que te guste (té, hierbas, agua caliente con limón).
- Preparala sin apuro, prestando atención al sonido del agua, al aroma, al vapor.
- Sentate y tomala despacio, sin celular y sin pantallas.
Esos 5 minutos pueden ser tu “corte” del día: antes de seguir trabajando, antes de manejar, antes de ir a dormir.
10. Desconexión digital programada

El exceso de pantallas mantiene al cerebro en modo alerta, incluso de noche.
Ponete un objetivo pequeño y realista, por ejemplo:
- 15 minutos antes de dormir, sin celular, sin TV y sin computadora.
- En ese rato podés estirarte, leer algo liviano, respirar, o simplemente quedarte en silencio.
Con el tiempo podés ir extendiendo ese espacio.
Cómo crear tu propia rutina anti-estrés diaria
No hace falta que hagas las 10 técnicas. Elegí 2 o 3 que te hayan gustado y probalas durante una semana.
Por ejemplo:
- Mañana: 5 minutos de respiración 4-4-6.
- Mediodía: estiramientos de cuello y hombros.
- Noche: respiración con manos sobre el abdomen + 10 minutos sin pantallas.
Lo importante es la constancia. Después de los 40 el cuerpo agradece muchísimo estos pequeños gestos diarios de cuidado.
